Más de medio mes informándome y pensando sobre un contenido... Es que no tengo excusa, pero aquí estamos de nuevo con contenidos menos aburridillos.
Esta foto la hice en un viaje por los Pueblos Negros -Guadalajara- y fue dentro de un bar que no tenía característica alguna, salvo el cartel y la camarera. Dejamos una gustosa propina puesto que nos atendieron muy bien y en la terraza con el solecito y brisa se estaba que no había quien nos moviera. Además era un pueblo tan tranquilo que se escuchaba el abrumador silencio de la naturaleza -pájaros chowís, avicáncanos cantando, calandracas saltando...
En esta ruta de los Pueblos Negros vimos un paraje tan desconocido como insólito, pero bonito por aquello del efecto sorpresa, y me gustaría tener unos minutos para recordar por dónde pasamos para volver a verlo -recordad que la primavera está a la vuelta de la esquina-.
Publico la foto del bar que es menos pesada...


No hay nada que acojone más que el silencio imperfecto. Quiero decir. Estar absolutamente solo en un bosque, sin viento, tumbarte, cerrar los ojos, y a los dos minutos, oir miles de ruidos que normalmente no oyes por no llevar abiertas las orejas y por ser tú mismo un antiecológico productor de ruido que tapa a todos los demás.
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